jueves 1 de octubre de 2009

LÚA CHEA

Ocho flores para tu jardín.
Un ramillete con pétalos
que no deshojaste
de tanto decir te quiero.
Jazmín, margarita
magnolia, rosa,
loto, lirio,
campanilla y violeta.
Afrutada, aromática,
dulce, sabrosa,
roja, altiva, blanca y
la pequeña.
Cuentan que las musas
tararean una nana
y ocho flores duermen
hasta habitar despiertas
cada noche en tu jardín.

domingo 30 de agosto de 2009

QUERIDO BARRI


Querido César:
De todas las noches emocionantes que hemos pasado juntos, la de tu boda con Edu ha sido la más emotiva, además de divertida, elegante y mágica, pero lo que representó vuestro día va más allá del compromiso que ya existía antes del libro de familia, lo que ocurrió anoche tiene que ver también con la fuerza imparable que tienen tus gestos, el talento de alguien que es capaz de conmover a sus amigos y de unir a tantas personas que no se conocen en un momento único de felicidad, cada palabra, las fotos, los regalos, vuestros guiños, todos los detalles se convirtieron en un huracán de sentimientos, recuerdos, cariño entre todos los que estábamos allí, ganas de querernos simplemente porque tú, porque vosotros nos queréis tanto.
Verónica tuvo un ataque de lágrimas precioso después de abrazarte, tuvo el privilegio de observarnos a través del objetivo de su cámara y disfrutó de uno de esos instantes en los que los seres humanos nos ponemos de acuerdo para amar, dejando que las emociones golpeen todos los sentidos, para despertarnos y sentir la vida.
Sólo puedo darte las gracias porque anoche conseguiste que me sintiera profundamente orgullosa de ti, de la amistad que tenemos, porque decir TE QUIERO, es la mejor terapia para hacer frente a la melancolía. Os quiero mucho pandilla bajuna, os quiero siempre.
Por cierto, mis hermanas me enviaron anoche dos mensajes preciosos para desearos mucha felicidad y no me dio tiempo a decírtelo.
Muchos besos, versos, girasoles y muchas, muchas más lunas como la de vuestro 29 de agosto.
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martes 18 de agosto de 2009

LAS FIESTAS DE LA PALOMA

Ronnyland y yo no nos vestimos de chulapas ni bailamos el chotis, pero jugamos al bingo en una de esas tómbolas callejeras, muy ilusionadas por cierto: ella necesitaba un secador y yo una plancha; no nos tocó nada pero estuvimos cerca, a falta de dos números y de otros tres cartones para convertirnos en ludópatas.
Después paseamos entre la gente, ella llevaba un coco en la mano, yo un cubata de litro que nunca terminé.
Silvia me recordó ayer que hace 5 agostos no salimos de Madrid,y también echaron por la tele "Los puentes de Madison", la vimos, nos agobiamos con el calor y prometimos que jamás volveríamos a quedarnos en agosto. Ahora estoy en Azuqueca y en unas horas me voy a La Línea, pero no sé, tengo la sensación de que dentro de cinco años se me habrá olvidado este verano y volveré a ver la misma peli, espero que también vuelva a pasear por las Vistillas y que sea yo la que lleve el coco en la mano, o mejor una piña, me quedé con las ganas de quedarme colada.

domingo 12 de julio de 2009

¡LLEGAMOS!

Ya estoy en el sur.
Viajamos en tren desde Atocha y Hugo se pasó tres horas correteando por los vagones, sus tres años inquitos nos han dejado agotadas a su madre y a mi, bueno, y a unos cuantos viajeros que le observaban pacientes.
Belén y Martina han ido a buscarnos a la estación de Algeciras. Martina tenía arena en los pies y un gesto de niña que se hace mayor y que ha viajado ya por Europa. Está preciosa.
Guada nos ha recibido con cerveza y kebbab para cenar.
Esta noche dormiré cerca de las olas y de la luna, que casi siempre se ve desde nuestra casa.
Confieso que antes de coger el tren, Hugo y yo hemos dicho jolines, jolines, jolines muchas veces, necesitábamos desahogarnos, si, somos unos incomprendidos.
Mañana iremos a la playa y diremos: el mar, la arena, el tobogán, ¡hola peñón! Quiero un helado. Tengo sueño.
Tengo sueño.
Hoy no sueño.

sábado 11 de julio de 2009

MIS LETRAS

Se alejó la primavera de las letras de caramelo, casi sin darme cuenta llegó el verano y ni una palabra, ni siquiera un lamento o tres versos.
No dejaré que llegue el otoño sin volver a asomar por este espacio de silencios rotos.
No puedo olvidarme de mí, debo regresar a esta casa que ha estado demasiado tiempo deshabitada.
Las habitaciones se quedaron vacías, los colores se escaparon por la ventana de aquel cuarto oscuro.
Me gusta mi casa, cerraré la puerta, pero me quedaré dentro, subiré las persianas y que entre un poco de luz.

domingo 3 de mayo de 2009

REVOLUCIÓN EN LISBOA




1 de mayo de 2009. Lisboa. Para Silvia y Verónica, aunque os debo crónica y poema ;-)

POEMA XXIX

No soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo
fijaros bien en mí:
si estaba vuelto para la derecha
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma.

FERNANDO PESSOA. Portugal, Lisboa. 1888 - 1935
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sábado 25 de abril de 2009

DULCE INTRODUCCIÒN AL CAOS. EXTREMODURO

miércoles 18 de marzo de 2009

YONKIS DE LAS ALITAS DE POLLO


Reconozco que echo de menos mis letras de caramelo, voy a volver muy pronto a pringarme los dedos de azúcar, lo necesito.
Tal vez empiece con la crónica de la noche de los yonkis de las alitas de pollo. Fue un gran reencuentro lleno de recuerdos y regalos, libros y películas, películas y libros, me gustaron muchísimo los que me tocaron; cuentos de Woody Allen, versos de Joaquín Sabina y la peli Beautiful girls. No os merezco, ¿o si? :-)
Gracias chicos, gracias Silvi. Nidito, faltaste tú y se notó.
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sábado 28 de febrero de 2009

CARNAVALES LA LÍNEA 2009


Esta vez no pedimos ningún deseo y todos se cumplieron. La crónica cualquier día de éstos, tengo que recuperar el tiempo que se merecen las letras de caramelo, seguro que hay alguien por ahí que de vez en cuando se acuerda de dar un paseo por el satélite, y tengo el espacio sideral sin barrer,,,gracias a mi familia linense por hacerme siempre tan feliz.
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sábado 14 de febrero de 2009

REENCUENCTRO

Querida Noelia,
El día que se encontraron nuestros ojos, tenía que haber mirado hacia otro lado. Pero no podía, íbamos a ser compañeros en un proyecto que era mi primer trabajo serio. Tu mirada, viva y tierna, me atravesó el pecho como un rayo caído desde el cielo. Yo sabía que no era compatible el trabajo con el placer, pero era inevitable no caer rendido ante esos labios que habían nacido para ser besados, por lo que tuve que serenarme e intentar no perder la perspectiva. No era buena idea, incluso podría afectar a mi rendimiento en el trabajo y a mi relación contigo, lo que se me antojaba como la peor de las desdichas.
Nada más lejos de la realidad. Asistir al trabajo era algo más que pura rutina, era poder verte y emprender el reto de conquistarte. Era dolorosamente perfecto. Hasta que el proyecto terminó.
Después de estos dos años en los que cursé el máster en Australia, volví a ver tus ojos, y la misma sensación de vergonzoso vértigo se apoderó de mi alma. Eras tú y estabas tan esplendida como siempre. Me hubiese encantado que mi trabajo se encontrara justo en la misma parada que la tuya, así podríamos haber hablado un poco más. Las mañanas en el metro suelen ser bastante deprimentes, y encuentros como éste hacen que el día sea distinto al resto de los demás. Y por eso me he animado a escribirte esta carta, porque para mí, como ya sabes, eres una persona muy especial. Y te diré por qué:
Eres especial porque iluminabas con tu sonrisa toda la oficina; porque con tu gracia, simpatía y amabilidad difuminabas la rutina de un trabajo basura; eres especial porque conseguías que me sintiera especial, minorabas mis defectos y ensalzabas mis virtudes; eres especial porque consigues darme un punto de vista más positivo sobre las cosas; eres especial porque además de ser una fuente de inspiración, eres la chica más hermosa que he visto en mi vida, tu sonrisa es un lienzo en el que no me importaría dejarme la vista. Tu compañía hace que me sienta muy afortunado y terriblemente desesperado. Estoy loco por ti. Aunque tú eso, ya lo sabes.
Aquella noche de abril en la que nos vimos por última vez, celebrando el fin del proyecto la sentí como una noche de celebración incompleta. Porque, en solo seis meses, habíamos compartido tantas ilusiones, confidencias y esfuerzos, que yo realmente no quería separarme de ti. Las doce campanadas del reloj retumbaron en mi corazón y sentí tristeza y vergüenza por haberme enamorado como un crio, y por la impotencia por no poder dejar de soñar contigo. Tú ya sabías que estaba loco por ti, y tú también te sentías atraída hacia mí, pero para ti era eso, solo una locura, ya que tenías planes de boda con ese chico con el que llevabas 7 años. Yo te pedí una última noche para los dos, en la que nuestros sueños se hiciesen realidad, al margen de toda regla y todo prejuicio. Finalmente la noche acabó con un “seguiremos en contacto” mojado en chocolate con churros. Y al día siguiente, me desperté del sueño que era estar todos los días contigo.
En ese tiempo aprendí de esa ironía tuya a afrontar la vida desde un modo más positivo. Cambiabas desesperanza por humor y ternura, y todo con una inteligencia que hoy queda patente: porque si hubiésemos cometido esa locura aquella noche hoy quizás estarías casada con ese chico y habrías fingido no haberme visto en el metro. Y no me habrías dado la dirección de tu nuevo piso para enseñármelo y tomar una taza de café. Y no habría podido enviarte esta carta.
Quiero que guardes esta carta como un recuerdo, o un regalo en forma de carta que la vida te da. Porque doy fe de que te la mereces.
El próximo día que nos veamos bastará con que elijas el sitio en el que me des el beso de bienvenida para decirme si todavía sientes algo por mí. No me importará hablar de esta carta, porque contigo nunca tuve tabús ni secretos. Esto es solo una manera de abrirte mi corazón para darte las gracias.

Un beso muy fuerte.

Tu amigo,


Makú.

PEDRO ESTEBAN. FINALISTA III CONCURSO DE CARTAS DE AMOR "EL SATÉLITE".

SIETE DÍAS

Querido, o no:
El día que se encontraron nuestros ojos, tenía que haber mirado hacia otro lado.
Te preguntarás a qué viene esta afirmación tan poco práctica, pero es domingo, y todos los días de ésta semana he encontrado alguna excusa para quererte.
El lunes, al volver a casa, vi a una señora en la acera, llevaba una bolsa con papeles, se rompió, así que agarró los folios y se fue caminando por la avenida. La bolsa voló, imaginé la escena de American Beauty y la frase que tanto nos gustaba:
"A veces hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto; y que mi corazón se está derrumbando"
Subí las escaleras, triste; tropecé con la alfombra y maldije lo imparables y sufridos que son los pensamientos.
Me dormí de madrugada, después de leer, otra vez, el correo en el que rompías conmigo de es manera tuya tan cobarde, y con tantas faltas de ortografía.
El martes fue un día aburrido: una reunión larga, pelea con un compañero y visita al mercado para comprar huevos, ovarios sabes que siempre me sobran. Me acosté tarde otra vez y el despertador me sobresaltó temprano, fui al baño y medio dormida, miré el champú, estaba abierto. Recordé las risas en tu casa, cuando confesaste que la primera noche que estuvimos juntos, volviste a pensar en mi en la ducha, yo había dejado el gel abierto; mi desorden te hizo gracia, entonces parecías observador y paciente.
Este miércoles fue desastroso: acabé en el despacho del director y me ofreció un aumento. Casi acepto cuando recordé que te prometí exigir a mi jefe respeto, no dinero. Dos fracasos, porque al final le dije que si y volví a pensar, no en ti, sino en follarte hasta sudar y volver a ducharnos sin cerrar el gel y follar otra vez, mojados de agua y de nosotros.
El jueves no fue mejor: cuando anotaba una cita en la agenda, me manché la camisa de tinta y mi espíritu voló, como la bolsa, hasta la noche del restaurante chino, cuando dibujaste un corazón en mi pecho con el palillo mojado en salsa de soja y de nuevo los dos empapados el resto de la noche.
Casi lloro, pero me fui a tomar un ron con el colega que te cae tan mal, estaba aburrido de tanto escuchar tu nombre. Me emborraché y terminamos calados también.
El viernes no fui a trabajar, ordené los armarios y mi cabeza loca; entre las camisetas arrugadas apareció la blusa roja que me regalaste, ¡Parecía tan indefensa al final del cajón! Me desnudé y estuve paseando por la casa sólo con tu blusa, hasta que mi vecino se asomó a la ventana y sonrió a mi pubis.
El sábado fui a pasear al Retiro. Tumbada sobre el césped observé a los chavales que fumaban porros en las barcas, casi les pido uno.
Estaba a salvo: nunca fuimos juntos a parques o lugares con flores, tu alergia nos alejaba del polen;pero pasó un mendigo con un carrito lleno de cartones y en uno estaban escritos nuestros nombres: Sara y Marcos Peluqueros. Igual nos equivocamos de profesión, aunque me sobraban ganas para tirarte de los pelos.
Casi me rindo, la semana acababa y tú aparecías por todas partes: en el viento, la oficina o en la etiqueta 100% algodón de la camisa. Desee tanto no haberte conocido que me dolió hasta no haber podido hacerte daño.
Por fin ha llegado el domingo, tumbada entre tus sábanas cierro los ojos y siento que la semana se aleja, y tú con ella, a traficar con otro alma.
Llamas por teléfono, lo dejo sonar, cinco minutos y vuelve el ring, dejo que pare hasta que a la tercera no puedo más y contesto, seca: si
Al otro lado, tu silencio.
Cuelgo.
Imagino que si tus ojos hipnóticos pudieran verme ahora, me traspasarían insolentes, pero ya no soy esa gata que te quiso vivo o muerto durante siete días.
Sólo soy la que te escribe para decirte que hoy es el último día que te quiero. Imbécil.

CARTA GANADORA DEL III CONCURSO DE CARTAS DE AMOR "EL SATÉLITE". AUTORA: SONIA ALDAMA

LAS CALLES DE SIGÜENZA


El día que se encontraron nuestros ojos, tenía que haber mirado hacia otro lado en aquella alameda. Casi me parece volver a verte allí, sobre el improvisado escenario, tocando tu guitarra y cantando al son de una canción de Los Secretos. Qué bien te sentaban esos vaqueros rotos lavados a la piedra, y aquella melena negra, desaliñada por la brisa de la noche estival.
Hoy he vuelto a pasear por las calles empedradas de Sigüenza, y no he podido resistirme a mirar hacia la alameda, que estaba especialmente bonita cubierta de nieve, adornada por pequeñas bombillas color púrpura iluminando el paseo. Te he buscado con la mirada, pero no te he encontrado allí.

Pensé que volvería a cruzarme contigo por casualidad, como cada año, y que volveríamos a intercambiar risas, historias y móviles. Esperaba que, una vez más, me hicieras sentir especial estando junto a ti, dejando que me mintiera tu mirada azul, para desaparecer después de mi vida como una ráfaga de aire fresco.
Te he buscado por la calle del Humilladero, y he suspirado al pasar junto a la casa del Doncel. Allí me besaste por primera vez aquella noche de agosto, ¿te acuerdas?
Después de aquellos días, perdimos el contacto durante años, pero la suerte o la ironía, hizo que volviéramos a encontrarnos tomando cañas por la “senda de los elefantes”. Después de 4 cervezas, 1 cerebrito y 1 cucaracha, prometiste una vez más que me llamarías, porque estábamos predestinados… qué idiota fui al esperar durante meses aquella llamada.

Volví a cruzarme contigo por estas callejuelas un año después, distante y acompañado de otra chica. Entendí que, si tiempo atrás, había surgido un sentimiento entre nosotros, no le dio tiempo a crecer.
Pero, a pesar de todo, la vida se ha empeñado en enredarnos por esta ciudad medieval, como si se resistiera a separarnos.

Anoche volví a verte en el Castillo Parador, me confesaste lo mucho que me habías echado de menos, sintiendo mi ausencia entre estas calles. Descubriste que me necesitabas, que tantos encuentros y desencuentros, nos habían hecho madurar; comprendiste que ahora estábamos realmente preparados para compartir algo más que una noche accidental.
Te pedí tiempo para pensar en ello. Por eso te escribo esta carta, porque ahora que mi mente está clara, he tomado una decisión, y, sea o no la correcta, te prometo mantenerla.

En nuestros encuentros año tras año, hemos vivido las experiencias, sueños y fracasos del otro; nos hemos confesado todo aquello que nadie querría saber, no nos importaba mostrar nuestros peores defectos o nuestros puntos más vulnerables; crecíamos un poco más como personas cuando nuestras miradas se cruzaban. Pero yo siempre necesité más de ti que tú de mí. Por eso te pido que no te hagas el encontradizo en mi puerta cuando vuelvas a Sigüenza, no preguntes por mí, porque ya no volveré a buscarte a este lugar, no esperes encontrarme porque no estaré aquí, ya que ahora sé, que aquella noche en la alameda, tenía que haber mirado hacia otro lado.

Némesis. Mada Sánchez Domínguez Paulete. Finalista III CONCURSO DE CARTAS DE AMOR EL SATÉLITE. 2009