La convocatoria parecía que iba a quedar desierta, pero no fue así, en una callecita estrecha, detrás de la plaza de Callao, sentados en una terraza, vamos, en las sillas de una terraza,,, Nidito, Monix, Silvi, Zalo, Pedri, Ronny y yo nos bebimos unas cañas y repartimos unos cuantos regalos. Uno de ellos era para mí, unos cómics con una dedicatoria preciosa de Nidito, que cada día me tiene más fascinada, sólo hay que ver las fotos y como le miro, sé que él sabe que le quiero, pero nunca está de más decirlo: te quiero, hostias.
Al Pedri también se lo dije, que le quería, en la dedicatoria del libro que le regalamos Silvia y yo, pero refunfuñó, no le gustó ni el libro ni la dedicatoria, supongo que lo hizo para hacerme de rabiar, si no es así, quiero su réplica en otra crónica.
Después nos fuimos a comer a un gallego y Nidito exclamó:
- ¡No me gusta la fritanga! Y eso que casi todo era salmón y pulpo.
Monix le miraba, y bebía cerveza a pesar de la resaca que traía de su fiesta de antiguos alumnos, que da para otra crónica, pero si, como le dijimos, la cerveza es lo mejor para el día después, y ella se quedó con ganas de más, de más horas con nosotros, y yo también, fue una de esas tardes tranquilas pero divertidas en las que descubres que todos los sábados por la tarde deberíamos pasarlos en buena compañía.
Ronny propuso crear un blog pro-vegetariano y Nidito le dio nombre: Mundo Berza. Me reí más con sus carcajadas que con el título, aunque hay que reconocer que es bueno.
Zalo venía de una cata de vinos, insistía en que lo hacía por afición, pero todos sabemos que los satelucos somos unos borrachos y no le dimos ni el beneficio de la duda.
Después caminamos por el Madrid de los Austrias, entre confesiones y cotilleos pasamos por varios cafés, todos cerrados, no hubo forma de hacernos pasar por intelectuales, así que acabamos en la cervecería de siempre, la que está delante del famoso bar de los pimientos fritos. Tengo una foto de Ronny en plan bucólica que va a dar mucho que hablar, esa y la de las torrijas, ella sabe porqué y si alguien quiere saber más, insisto, quiero la contrarréplica o la cotracrónica.
Gabrielito apareció un ratito después, llegaba con sus dos camisetas puestas y los bracitos que tantas veces nos han hecho suspirar a las satelucas, parecía contento y, aunque casi no hablamos, me encantó que estuviera allí, con nosotros, echo de menos a Gabi en las tediosas tardes del Satélite, interrumpidas a veces por estruendosas risas provocadas por,,, Elsa Pataki. Zalo se hizo una foto, con su novio, el de la Pataki, que posaba en un cartel con esa cara de sobrado que ponen a veces los feos para presumir de interesantes.
Silvia no llegó al tercer garito, que pena, en el bar de las torrijas Ronny nos propuso un juego, que resultó ser muy peligroso, parecía un inocente entretenimiento en el que tenías que imaginar que estabas en un desierto y te encontrabas con un caballo y, bueno, resultó que al final Zalo se come a sus novias, Pedri las mira detenidamente a los ojos, Gabi las acaricia, Monix utiliza a los hombres por el sexo, Nidito se aprovecha de las mujeres para salir de los apuros y yo simplemente cabalgo en busca de un oasis.
Lo peor es que en la historia había una escalera, que representaba a los amigos, pero no lo sabía, y afirmé:
- ¿Para qué coño quiero una escalera en medio del desierto?
Ahora tengo que enmendar ese error y confesar, compañeros, que os quiero siempre, y que si estuviera en un desierto sabiendo lo que sé ahora, me subiría en la maldita escalera para ir a buscaros, con caballo o sin caballo, torrija o muertita de sed.
Al Pedri también se lo dije, que le quería, en la dedicatoria del libro que le regalamos Silvia y yo, pero refunfuñó, no le gustó ni el libro ni la dedicatoria, supongo que lo hizo para hacerme de rabiar, si no es así, quiero su réplica en otra crónica.
Después nos fuimos a comer a un gallego y Nidito exclamó:
- ¡No me gusta la fritanga! Y eso que casi todo era salmón y pulpo.
Monix le miraba, y bebía cerveza a pesar de la resaca que traía de su fiesta de antiguos alumnos, que da para otra crónica, pero si, como le dijimos, la cerveza es lo mejor para el día después, y ella se quedó con ganas de más, de más horas con nosotros, y yo también, fue una de esas tardes tranquilas pero divertidas en las que descubres que todos los sábados por la tarde deberíamos pasarlos en buena compañía.
Ronny propuso crear un blog pro-vegetariano y Nidito le dio nombre: Mundo Berza. Me reí más con sus carcajadas que con el título, aunque hay que reconocer que es bueno.
Zalo venía de una cata de vinos, insistía en que lo hacía por afición, pero todos sabemos que los satelucos somos unos borrachos y no le dimos ni el beneficio de la duda.
Después caminamos por el Madrid de los Austrias, entre confesiones y cotilleos pasamos por varios cafés, todos cerrados, no hubo forma de hacernos pasar por intelectuales, así que acabamos en la cervecería de siempre, la que está delante del famoso bar de los pimientos fritos. Tengo una foto de Ronny en plan bucólica que va a dar mucho que hablar, esa y la de las torrijas, ella sabe porqué y si alguien quiere saber más, insisto, quiero la contrarréplica o la cotracrónica.
Gabrielito apareció un ratito después, llegaba con sus dos camisetas puestas y los bracitos que tantas veces nos han hecho suspirar a las satelucas, parecía contento y, aunque casi no hablamos, me encantó que estuviera allí, con nosotros, echo de menos a Gabi en las tediosas tardes del Satélite, interrumpidas a veces por estruendosas risas provocadas por,,, Elsa Pataki. Zalo se hizo una foto, con su novio, el de la Pataki, que posaba en un cartel con esa cara de sobrado que ponen a veces los feos para presumir de interesantes.
Silvia no llegó al tercer garito, que pena, en el bar de las torrijas Ronny nos propuso un juego, que resultó ser muy peligroso, parecía un inocente entretenimiento en el que tenías que imaginar que estabas en un desierto y te encontrabas con un caballo y, bueno, resultó que al final Zalo se come a sus novias, Pedri las mira detenidamente a los ojos, Gabi las acaricia, Monix utiliza a los hombres por el sexo, Nidito se aprovecha de las mujeres para salir de los apuros y yo simplemente cabalgo en busca de un oasis.
Lo peor es que en la historia había una escalera, que representaba a los amigos, pero no lo sabía, y afirmé:
- ¿Para qué coño quiero una escalera en medio del desierto?
Ahora tengo que enmendar ese error y confesar, compañeros, que os quiero siempre, y que si estuviera en un desierto sabiendo lo que sé ahora, me subiría en la maldita escalera para ir a buscaros, con caballo o sin caballo, torrija o muertita de sed.



2 comentarios:
Muy bonita la crónica, me ha encantado, sobre todo porque muestras sentimientos con naturalidad, elegancia y buen gusto, sin caer para nada en lo sentimentaloide (como alguna vez te ha ocurrido, me veo en la obligación de decir). Eso sí, PROTESTO ENÉRGICAMENTE, en mis respuestas no salía en ningún momento que yo me aprovechase de las mujeres para salir de los apuros, eso te lo has inventado de mala manera; sólo decía que yo me ponía a cabalgar así, sin más, sin mirar a los ojos, sin acariciar y sin anestesia ni nada. De ahí a "aprovecharse para salir de los apuros" hay un muy largo trecho. :-PPPPPPPPPPPP
Por lo demás, todo genial. Qué día más bueno pasamos. Y yo también te quiero, rehostias. :-))))))))))))))
HOla Musa, yo también te echo de menos Musa mía. La verdad que fue una tarde muy divertida, y lo del jueguecito fue la leche, las escaleras del desierto (título para una canción o un relato), los cubos en la cabeza para quitar la sombra... Me gustó mucho, aunque al final no pude ir a ver a mi tío al hospital, cuando nos quedamos Zalo, José Carlos y yo, pues estuvimos charloteando un rato de la Pataky y sus curvas, ajajajaja.
En serio, me lo pasé muy bien, y lo que dijimos los tres satelukos, esto lo tenemos que repetir más veces. me gusta tu crónica, y lo del Pedri contando su hazaña televisa, CHACHO ENHORABUENA por el premio, y por quitarte la camiseta. Y si joer, a las chicas se las tiene que acariciar, aunque sean yeguas.
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