miércoles 28 de mayo de 2008

DOCTOR EN ALASKA

_____ Temporada 5. Capítulo 24. Locos y Amantes_____

"Los amantes y los dementes poseen cerebros tan bulliciosos, fantasías tan reales que perciben más de lo que la razón podrá comprender nunca. El lunático, el amante y el poeta están creados de imaginación. Uno de ellos ve más demonios de los que el vasto infierno puede contener; es el loco. El amante, como cualquier fanático, ve la belleza de Elena en la cima de Egipto. Estados de percepciones, amigos. ¿Nos vemos los unos a los otros tal y como somos realmente ?, ¿o sólo vemos lo que queremos ver?. La imagen distorsionada por nuestras lentes personales.
Hoy he perdido a alguien. Y lo más gracioso es que ni siquiera sabía quien era."


Chris Stevens desde la K-OSO

sábado 17 de mayo de 2008

DIOSA AFRODITA

Para los ganadores del I Concurso de Comparaciones "El Satélite fuera de órbita"


Afrodita, me gustas más que el remolque de mi tractor recién pintao, y tú sabes lo que significa para mí: el tacto de la pintura fresca, mis manos manchadas de verde y ese sol manchego calentando las pocas neuronas que tu amor me han dejado.

Sabes de sobra que no se puede comparar tu sexo ni con la aurora boreal que vimos en Cicely, la tarde que el doctor Fleischman besó a O´Connell en el Roslyn Café.

Por ti dejaría de saborear mi helado favorito de chocolate y vainilla con nueces de macadamia, y si me quisieras, más, regalaría mi entrada para ir a ver la final del Getafe contra el Manchester, sería capaz de olvidarme de aquellas tetas de caramelo y regaría mi huerto con la jarra de rebujito de cualquier domingo rociero.

Afrodita, cuanto más me gustas, más te quiero, más te quiero, más me gustas, me gustas más y más y deseo despertarme a media noche, dormirme y volver a soñarte, despertarme y que estés a mi lado, que tus besos remoloneen en mis labios, viciosa Afrodita, diosa afrodita, te quiero, pero devuélveme el botellín de Cruzcampo, que estoy solo, cansado y sediento.

martes 13 de mayo de 2008

ME GUSTAS MÁS QUE,,,

Feliz madrugada,
Quería saludar a mis dos o tres incondicionales, y a mi hermana Guada que es la única Aldama fiel a las letras de caramelo (mana no me dejes mal ahora y participa)
Se me ha ocurrido una chorrada, si fuera una genialidad yo sería un genio y no es el caso, aunque a veces se me va la olla a Camboya como dice el Purranki, y sí, creo que soy casi casi estupenda.
Pero esto no es un egoblog (no, que va), así que ahí va la idea:
Bienvenidos al I Concurso de comparaciones "El satélite fuera de órbita", vuestra misión es dejar un comentario que empiece con: me gustas más que,,, y lo que se os ocurra. El premio es: una cañita en cualquier bar si vives cerca de algún satélite o volcán a punto de estallar, aunque los volcanes no estallan, ¿qué hacen los volcanes?
Si vives lejos, es una pena, yo me tomaré dos cañas.
Mi frase es:
-Me gustas más que mojar galletas en el café con leche.
Os mando otra que tiene que ver con algo que escribí hace unos años:
- Me gustas más que los besos que luchan por quedarse remolones en mis labios.

Besitos,
saldama

P.S: podéis dedicarle la comparación/piropo a vuestro pibito o pibita, si no tenéis, dedicádselo a los dioses del olimpo, que son muchos, creo.

lunes 12 de mayo de 2008

PARA GABI LA LÍNEA


Hablábamos entonces de las mismas historias que ahora, no teníamos intención de pensar mucho en problemas comunes, sólo queríamos reírnos y disfrutar de una buena conversación y un rioja acompañado de jamón pata negra. Siempre fuiste demasiado pijo para mí, un pijo transgresor, odio a los pijos, pero a ti no, a ti sólo te mataría cuando dices:

- Soni, mi ropa no es de marca, es de firma

Lo sueltas así, con arrogancia cachonda y quiero arrancarte la etiqueta y decir:

- Ahora tu ropa es de saldo, chiquillo, y la podemos vender en cualquier mercadillo. ¡Rima!

Siempre me miras fijamente para hacerme preguntas, una detrás de otra, repites una canción y tratas de convencerme de que es la hostia, yo paso, no me gusta nada, pero este verano quería que tarareáramos otra juntos, y al final, lo hicimos, borrachos, con tus vecinos montados en la parte trasera de tu coche y la Silvi de pie, flipando al vernos tan borrachos y disparatados. Pero era tu canción, la que te gustaba a ti, manipuladoooooooooooor.

Tú me dijiste que te escribiera algo bonito y me quedé bloqueada, no sabía qué te podía contar, si encontraría la manera de decirte lo mucho que me gusta lo poquísimo que hemos cambiado desde entonces: desde que yo tenía 17 y tú apenas 19 años, han pasado muchos rebujitos, pero la playa donde nos arrastramos al alba es la misma, nuestros amigos también y tu maldita ropa sigue siendo muy cara, la mía no sé ni como es.

Sigo pensando que fumas, no sé porqué, te recuerdo con tu marlboro en los labios, tu voz ronca y la sonrisa a punto de estallar.

Me encanta ese momento, cuando nos miramos y los dos sabemos que vamos a descojonarnos sin remedio.

Me gusta que después de unos años sin tener demasiado contacto recuperáramos la confianza en menos de 30 segundos cuando alguien muy cercano te dijo: tengo que confesarte que besabas fatal.

Ya sé que todo esto no suena demasiado tierno ni literario, que no es un lenguaje propio para una “involucionada”, pero sé que no te importará porque ya estarás pensando cómo criticarme o dejar un comentario tipo: oye, ¿y el Lolo estaba también ese día?

- Claro, pichita. ¿Qué haríamos nosotros sin el Lolo? Pero es Manué, ahora dice que se llama Manué.

- ¿Y el Pepe? ¡Anda que no te gustaba el Pepe ni ná!

- Illo, a mí menos tú me han gustado casi todos.

Y así comenzaría una de nuestras largas discusiones. De camino a casa o a la luna, pero siempre bordeando fronteras.


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domingo 11 de mayo de 2008

IVáN FERREIRO - S.P.N.B. (CANCIONES PARA EL TIEMPO Y LA DISTANCIA)





IVáN FERREIRO - S.P.N.B.

Para que la Luna llena
nunca choque contra el suelo
hemos de encontrarnos siempre
a las afueras del pueblo
Con todos los besos nuestros...
Son preciosos nuestros besos
a las afueras del pueblo.

¿Qué pueden tener de malo
si es lo que mejor hacemos?
¿Por qué han de ser escondidos
los secretos y los sueños?

Son preciosos nuestros besos...
Pero nadie debe verlos
y es lo que mejor hacemos...

Para que la Luna llena
nunca choque contra el suelo
para que siempre podamos
conocidos encontrarnos
alargarnos la sonrisa,
sacudirnos la distancia
y poder burlar al tiempo...
Para que la Luna llena
nunca choque contra el suelo..

Al final de la partida,
que siempre empiezo ganando
a las afueras del pueblo
tu me sigues abrigando
y te marchas caminando...
Y aunque todo ha teminado
de hecho todo está empezando

Y en la procesión del Cristo
engañaremos hasta al viento
somos los únicos miembros
de una sociedad secreta...

Son preciosos nuestros besos
Son preciosos nuestros besos
Son preciosos nuestros besos
Aunque nadie pueda verlos...
Son preciosos nuestros besos...


Ronny ahí estábamos tú yo yo cantando como las locas, dice Carlitos que esta canción no me gustaba. ¡Eso es imposible!
Es ideal para bailarla en una boda, porque los novios casi siempre eligen mal, pero esta es perfecta, los dos muy borrachos y que la cante todo el mundo. Joder, te podías casar y la bailas conmigo o con Alfonso ;-)
Creo que la letra es del hermano de Iván Ferreiro, pero como siempre meto la pata, a ver si alguien me ilumina.

DOS

Dos, tres veces se relamió.

Sujetaba el caramelo entre sus pequeños dedos y lo dejaba caer en las manos de Shuchi, que lo chupaba despacio y lo devolvía con sus labios a la boca de Hugo.

Dos, tres años, cinco sumaban los niños. Ella tenía la piel color oro, él café manchado, y debajo del portalón de la plaza, sentados en el suelo, sostenían el caramelo compartido, rojo como la sangre.

Una tarde que rozaba la primavera, Hugo bajó a la plaza de la mano de su madre, llevaba puesto un pantalón rojo y una camiseta naranja, tenía las manos pringosas de azúcar y los ojos muy abiertos mientras se acercaba al tobogán, Shuchi le esperaba en lo alto, vestida con un peto fucsia, dispuesta a descender lentamente para que él pudiera observarla y admirar cómo se deslizaba; Hugo llegaba a las escaleras cuando ella repetía la acción: otra vez arriba, sentada, agarrándose a la barandilla, quieta, esperando que Hugo subiera para que los dos bajaran hasta llegar al suelo, y resbalar juntos.

A Shuchi le gustaba decirle a Hugo lo que tenía que hacer, - vamos – le decía – vente, ahora, aquí, no, ahora, corre, al columpio. Él despistado miraba hacia el kiosco, pero cuando ella se aburría de esperar, la buscaba y reñían para reír a carcajadas unos segundos después.

Cuando Hugo llegaba a casa, le contaba a su abuela lo que había pasado en el parque, pero inventaba las palabras, hablaba en chino, en uno que no existía, movía las manos divertido y giraba sobre su cuerpo una y otra vez, intentando que la abuela comprendiera que a Shuchi le gustaba mandar, y a él, desobedecer.

jueves 1 de mayo de 2008

1:44 a.m

Olvidada resucito

sobre tu cuerpo

para despertar

y morir cada noche.

Estoy sola.

Estás lejos.

Somos cómplices

de la locura.

Nuestro mañana

aún está desnudo.