Diecisiete, o dieciocho días de enero, no sabemos si la nieve, el sol o las tormentas nos deleitarán de nuevo con su capacidad para conmover al mundo y hacernos olvidar las miserias diarias, tampoco si las nubes, la niebla o la capa de ozono nos distraerán de la mediocridad profundamente adherida al ser humano, pero hoy, fecha sin hora precisa ni tiempo o tempo medido, todo lo que nos rodea recuerda, al menos a mí, a una película de los años 50 en la que los malos, mueren, los buenos sobreviven y los pobres y misericordiosos sonríen para adorar la ignorancia del que no sabe que la muerte es el único camino que nos salvará de la vida.
Por fortuna, o no: apenas en 4 horas amanecerá y la vida se tornará intrascendente, nada de lo que digamos al alba tendrá que ver con lo que pensábamos cuando la noche enciendía todas nuestras dudas.
¡Viva el sentido, común, vulgar o poético de la justicia!
Por fortuna, o no: apenas en 4 horas amanecerá y la vida se tornará intrascendente, nada de lo que digamos al alba tendrá que ver con lo que pensábamos cuando la noche enciendía todas nuestras dudas.
¡Viva el sentido, común, vulgar o poético de la justicia!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada