Se alejó la primavera de las letras de caramelo, casi sin darme cuenta llegó el verano y ni una palabra, ni siquiera un lamento o tres versos.
No dejaré que llegue el otoño sin volver a asomar por este espacio de silencios rotos.
No puedo olvidarme de mí, debo regresar a esta casa que ha estado demasiado tiempo deshabitada.
Las habitaciones se quedaron vacías, los colores se escaparon por la ventana de aquel cuarto oscuro.
Me gusta mi casa, cerraré la puerta, pero me quedaré dentro, subiré las persianas y que entre un poco de luz.
No dejaré que llegue el otoño sin volver a asomar por este espacio de silencios rotos.
No puedo olvidarme de mí, debo regresar a esta casa que ha estado demasiado tiempo deshabitada.
Las habitaciones se quedaron vacías, los colores se escaparon por la ventana de aquel cuarto oscuro.


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