sábado 31 de enero de 2009
domingo 25 de enero de 2009
domingo 18 de enero de 2009
LAS HORAS
Por fortuna, o no: apenas en 4 horas amanecerá y la vida se tornará intrascendente, nada de lo que digamos al alba tendrá que ver con lo que pensábamos cuando la noche enciendía todas nuestras dudas.
¡Viva el sentido, común, vulgar o poético de la justicia!
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viernes 2 de enero de 2009
FALLO DEL V CERTAMEN DE CUENTOS DE NAVIDAD "EL SATÉLITE"
-¿Seré yo, maestro?
- No, tu no Pedro- contestó el joven de la barba negra.
-¿Seré yo, maestro?- preguntó el hombre calvo que estaba a su izquierda.
-No, tu no Santiago.
-¿Seré yo, Maestro?- preguntó también el joven de perilla que estaba un poco mas alejado en la mesa.
-¿Seré yo Maestro?, ¿Seré yo, Maestro?- contestó esta vez con retintín al que se dirigían como Maestro y levantándose le pegó una colleja que casi le tira de la silla.
-¡Coooooooorteeeen¡- se escuchó en todo el plató de grabación- Toma buena. Buen trabajo chicos, todos a casa.
En ese momento un suspiro de alivio se extendió por todo el set de grabación. Llevaban varios días rodando el especial de Navidad de TeleEspe. Todos los actores estaban caracterizados como Jesús y los doce Apóstoles y poco a poco comenzaron a dispersarse. Algunos se quitaban las barbas de pega que llevaban puestas. Otros las túnicas bajo las cuáles llevaban su ropa de calle. Y algún otro salió disparado hacia la calle, desesperado por echarse un cigarrillo.
-Te has pasado con la colleja macho- le reprochó con una sonrisa Damián al actor que interpretaba a Jesús.
-Damián tiene razón, Juan- intervino otro de los actores- menuda hostia que le has dado a Luis.
-Tampoco le he dado tan fuerte- se defendió Juan- sigo al pie de la letra el método Stanislavsky- continuó guiñando un ojo a sus amigos- El método es el método.
-Ya, el método es el método, colega- dijo Damián- y seguro que no tiene nada que ver que se esté zumbando a tu ex, chavalín- continuó- que mal perder que tienes.
-Bueno chicos- le cortó Juan- me piro que tengo que hacer de Papá Noel en un centro comercial. Lo que hay que hacer para pagar el alquiler y tener para vicios. Hasta mañana.
Así, tras despedirse de sus compañeros, Juan salió a la calle y fue en dirección a la boca de metro más cercana. Cuando montó en el vagón, comprobó que no había ningún asiento libre, así que se apoyó en una de las paredes y fijo sus ojos en la oscuridad del túnel. Pensó en la colleja que le había atizado a Luis y sonrió para sí. Igual se había pasado un poco, pero una pequeña venganza tampoco venía mal, a veces. Inés y él habían decidido dejarlo y eran libres para salir, liarse o acostarse con quien quisieran. De hecho se alegraba por los dos, pero bueno, la colleja había servido para salvar su orgullo herido de macho despechado.
Cuando llegó a su destino salió disparado del Metro y entró corriendo en el centro comercial. Llevaba ya dos días haciendo la sustitución del Papá Noel oficial, que había sufrido un accidente laboral, si por esto se entiende que un padre ofuscado la hubiera tomado con el por tratar de sentar de manera correcta a un niño un poco impertinente. El pobre hombre había terminado en el hospital con una fisura en dos costillas. Juan se metió en el vestuario y se puso el traje en cuestión. Le sobraba por todos lados, por lo que tuvo que atarse los pantalones con una cuerda que había por allí.También tuvo que rellenar la parte superior con almohadones para dar la impresión de que estaba gordo, el resultado no era del todo satisfactorio, pero a él le daba igual. Al fin y al cabo lo que quería era trabajar y no pasar demasiado tiempo ocioso en casa, pensando en Inés. Las horas se le hacían muy largas. Aún quedaban unos días para Navidad y entre semana no iba mucha gente al Centro Comercial. Así, Juan se entretenía mirando a las personas que se acercaban por allí, más que para comprar, para estar caliente, ya que en la calle hacía mucho frío. De vez en cuando algún padre le pedía hacerse una foto con sus hijos, a lo que el chico accedía de buen grado ya que siempre le habían gustado los niños, siempre que fueran del vecino.
Los días iban pasando y Juan alternaba el trabajo en el centro comercial con algún que otro casting para televisión. Aún estaba esperando su gran oportunidad para triunfar, pero parecía que se le resistía.
El sábado de antes de Navidad, el encargado le pidió que si podía ir todo el día a trabajar. Juan aceptó, necesitaba el dinero, así que se dispuso a aguantar la avalancha de niños y niñas que quisieran hacerse una foto con el rey de las fiestas, con permiso de los Magos de Oriente. Aunque todo hay que decirlo, si el centro comercial había preferido un Papa Noel a los Reyes Magos, era porque sale mas barato pagar a un actor que a tres. Y a los niños, mientras les den regalos, tanto les da que sea un tipo gordo con barba que tres colegas que montan en camello. En estos pensamientos andaba Juan, sin atender demasiado a las peticiones que le hacían los niños que se le acercaban, sonriendo mucho pero absorto con sus cosas. En un momento dado, levantó la vista hacia la fila de niños que aguardaban su turno. Creyó reconocer en la fila al tipo al que le había sacudido la colleja unos días antes, Luis. Iba de la mano de una niña de unos cinco años. No podía ser su hija, conocía al chico de varios trabajos y algún que otro casting. Una vez se disputaron un papel para una serie que luego resultó tener cierto éxito en las sobremesas. “Cocinar con huevos revueltos” o algo así recordó Juan. El caso es que el tipo aquel le levantó el papel. Que premonición, pensó el chico mientras sonreía para sí. Primero me quita el papel y luego la chavala.
Entretanto, la fila iba avanzando y le llegó el turno a la niña acompañada por el conocido de Juan. Sentó a la chica entre sus piernas y le preguntó que quería para el día de Navidad. La niña miraba de reojo a Luis, éste le guiñó un ojo, y la niña le susurró su petición al oído.
Juan no pudo más que soltar una gran carcajada y le dio un buen montón de caramelos, mientras que dirigiéndose a Luis le dijo sonriendo:
- Anda que ya te vale, mira que decirle a la cría que no sacuda tan fuerte las collejas- y dicho lo cual le dio un apretón de manos y siguió atendiendo a los niños que esperaban pedir sus regalos a Papa Noel, mientras pensaba que algún día le llegaría el papel que tanto había soñado.
Pasado un rato, la niña que iba con Luis se acercó de nuevo y le dio un papel doblado. Cuando se fue, lo abrió y tras leerlo se levantó y pidió permiso al encargado para tomarse un descanso. Aun vestido de Papa Noel fue a uno de los bares que están dentro del centro comercial y leyó de nuevo la nota que le había entregado la niña: “ Martes
PRIMER PREMIO.
Autor: José María Cazorla
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PROPÓSITOS PARA EL 2009
No dejar de hacer el amor
No permitir que me importe si alguien no me quiere
No volver a pensar que no caeré en los mismos errores
No dejar de escribir
No olvidar
No consentir que los recuerdos me ganen
No sufrir si pierdo
No dar consejos
No dejarme aconsejar por quienes no sueñan despiertos
No alejarme de las sabias palabras de mi comadre: solo tengo fe en mi gente
No dejar de besar
No volver a empezar frases con un NO si no tienen una verdadera afirmación
No pedir nada más que salud
No retrasar los viajes
No derretir los pensamientos alegres
No escuchar canciones que no hablen de amor
No decir que voy a dejar de fumar y de beber
Gritar, bien fuerte, te quiero, a ti, y a ti, y a ti también, ¿por qué no?



