domingo 30 de agosto de 2009

QUERIDO BARRI


Querido César:
De todas las noches emocionantes que hemos pasado juntos, la de tu boda con Edu ha sido la más emotiva, además de divertida, elegante y mágica, pero lo que representó vuestro día va más allá del compromiso que ya existía antes del libro de familia, lo que ocurrió anoche tiene que ver también con la fuerza imparable que tienen tus gestos, el talento de alguien que es capaz de conmover a sus amigos y de unir a tantas personas que no se conocen en un momento único de felicidad, cada palabra, las fotos, los regalos, vuestros guiños, todos los detalles se convirtieron en un huracán de sentimientos, recuerdos, cariño entre todos los que estábamos allí, ganas de querernos simplemente porque tú, porque vosotros nos queréis tanto.
Verónica tuvo un ataque de lágrimas precioso después de abrazarte, tuvo el privilegio de observarnos a través del objetivo de su cámara y disfrutó de uno de esos instantes en los que los seres humanos nos ponemos de acuerdo para amar, dejando que las emociones golpeen todos los sentidos, para despertarnos y sentir la vida.
Sólo puedo darte las gracias porque anoche conseguiste que me sintiera profundamente orgullosa de ti, de la amistad que tenemos, porque decir TE QUIERO, es la mejor terapia para hacer frente a la melancolía. Os quiero mucho pandilla bajuna, os quiero siempre.
Por cierto, mis hermanas me enviaron anoche dos mensajes preciosos para desearos mucha felicidad y no me dio tiempo a decírtelo.
Muchos besos, versos, girasoles y muchas, muchas más lunas como la de vuestro 29 de agosto.
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martes 18 de agosto de 2009

LAS FIESTAS DE LA PALOMA

Ronnyland y yo no nos vestimos de chulapas ni bailamos el chotis, pero jugamos al bingo en una de esas tómbolas callejeras, muy ilusionadas por cierto: ella necesitaba un secador y yo una plancha; no nos tocó nada pero estuvimos cerca, a falta de dos números y de otros tres cartones para convertirnos en ludópatas.
Después paseamos entre la gente, ella llevaba un coco en la mano, yo un cubata de litro que nunca terminé.
Silvia me recordó ayer que hace 5 agostos no salimos de Madrid,y también echaron por la tele "Los puentes de Madison", la vimos, nos agobiamos con el calor y prometimos que jamás volveríamos a quedarnos en agosto. Ahora estoy en Azuqueca y en unas horas me voy a La Línea, pero no sé, tengo la sensación de que dentro de cinco años se me habrá olvidado este verano y volveré a ver la misma peli, espero que también vuelva a pasear por las Vistillas y que sea yo la que lleve el coco en la mano, o mejor una piña, me quedé con las ganas de quedarme colada.