Abrigada en esta cuna,
vuelvo a encender la vela
apagada por un tiempo
envuelto en sed y hambre.
Asida a un pomo invisible
que busca un tintero vacío
con olor a pan y sangre.
Este invierno se apaga
para retomar descalzo
un otoño que inventa,
cubierto de asombro,
hojas sin mimos ni flores.
vuelvo a encender la vela
apagada por un tiempo
envuelto en sed y hambre.
Asida a un pomo invisible
que busca un tintero vacío
con olor a pan y sangre.
Este invierno se apaga
para retomar descalzo
un otoño que inventa,
cubierto de asombro,
hojas sin mimos ni flores.