sábado 21 de enero de 2012

MARIO

Casi pierdo el talgo.
Estoy agotada después de la carrera esquivando pasajeros.  Esta mañana los ojos de Mario me decían: quédate un rato. No tenía que haberle mirado.
Hemos parado en Córdoba pero ya nos vamos. La velocidad convierte el paisaje en fotogramas, en un instante he visto un campo de girasoles, un túnel, vacas, campo, postes, campo, postes. Disfrutaría del paisaje pero  Mario me ha mandado tres mensajes. Me echa de menos. No encuentra la camisa. Ha encontrado una carpeta en mi ordenador. ¿Por qué mira mi ordenador?
El tren se ha parado. No puede ser que ya estemos en Ronda. Mario ha vuelto a escribirme, está preguntándome por la carpeta, las fotos, que quién es el moreno, mi sonrisa y el escote. Mario es imbécil y tengo mucho sueño.
Me he despertado y ya estamos entrando en Algeciras. Tengo tres llamadas del gilipollas de Mario, y un mensaje, qué me deja, que soy una libidinosa, dice, pero si no sabe lo que significa esa palabra.
No encuentro la cartera, he debido perderla en la carrera hacia el talgo. Llamaría a mis padres pero no veo a Sergio desde la visita a Gibraltar. Además, tengo que decirle que soy una libidinosa que se ha quedado soltera en cinco horas y quince minutos.

1 comentarios:

Carles Valls dijo...

Soy Carlos, colaborador de Printcolor (http://www.printcolorweb.com), imprenta digital especialista en libros. Tu blog ha sido seleccionado en la promoción “Tu primer libro gratis” y te regalamos la impresión gratis de tu libro, a cambio de que publiques en tu blog un comentario positivo sobre nuestros servicios. ¿Te interesaría? Para cualquier duda puedes enviarme un e-mail a info@printcolor.es