Los
ojos:
Esclavos de imágenes que penetran en la mente, iris, retina, pestañas, luz y
sombras, focos que observan cerca y lejos, dormidos sueñan verdades,
despiertos mienten con vehemencia.
Los
ojos de los gatos que brillan, asustan a niños y ancianos, observan
realidades envueltos en dulzura que se transforma en vileza.
Los
ojos de los perros, crueles o tiernos, ojos que caminan por la acera
buscando un refugio.
Los
ojos de los hombres, que pueden ver cumbres, rascacielos o nada si
están asustados.
La
nariz: olfatea con dos agujeros extraños que inspiran orgullosos,
expiran el hedor o un delicioso perfume que cambia sensaciones, nariz
que roza hombros, refugio de suspiros. Olisquean los mismos gatos y
perros que encuentran comida o basura en las calles.
La
boca: besa, chupa, absorbe, gime, grita, aprisiona, mastica con sus
dientes, traga, posee la voz que exclama deseos y súplicas, muerde,
esconde palabras, labios carnosos, lenguas que atrapan lenguas,
contenedor de aire, carne, alimento y restos de otras caras. Bocas
mudas.
Orejas:
grandes, deformes, sucias, observadoras, peludas, escuchan voces que
se acercan, ladridos y la música que las atrapa. A veces
condescendientes. Otras sordas.
Monstruos:
con narices peludas, dientes sucios, orejas enormes, ojos que
asustan, monstruos de tacto áspero, pieles oscuras, voces
ensordecedoras, no tienen cuerpo, solo cabezas que giran sobre sí
mismas, vuelan, se golpean, gritan, y de vez en cuando, si no tienes
miedo, se convierten en bellas hadas de pelo largo, con varitas
cargadas de magia, vestidos rojos de seda, zapatos de cristal y manos
delicadas con las uñas pintadas de verde mar. Hadas que cumplen los
sueños de los ojos, nariz, boca y orejas de aquellos monstruos sin
manos, malditos sin tacto.